INTERLUDIO 25

INTERLUDIOS DE ESTUDIO

VICENTE ROJO

¿Cómo influencia el espacio arquitectónico a la producción artística y viceversa? Ésta es la pregunta que se pretende indagar a través de una serie de visitas a casas y estudios de artistas relevantes en el entorno mexicano. Son objeto de esta investigación las conexiones que se producen entre un contexto espacial y sensorial —visual, sonoro, material— y la obra que se concibe o se realiza en él. Se profundizará en la discusión a lo largo de varios meses, al adentrarnos en la atmósfera de creación de ciertos autores clave. Cada evento se configura literalmente in situ con un carácter específico que deriva de la personalidad del espacio que se visita y de la persona que lo habita.
Así, este ciclo conecta conceptualmente los tradicionales viajes de estudio de los arquitectos modernos a obras emblemáticas de la antigüedad con la actual práctica de los studio visits.

El pasado jueves 10 de marzo tuvo lugar la primera visita del ciclo Interludios de Estudio en el Estudio Vicente Rojo, diseñado y construdio por Felipe Leal en el barrio de Coyoacán.

Estudio Vicente Rojo 

Ciudad de México, 1995

Dos objetivos esenciales incidieron en esta obra, por una parte resolver la necesidad espacial para un estudio amplio, bien iluminado de pintura, escultura y diseño gráfico y a su vez aprovechar este tema para realizar un experimento plástico-formal de fusión entre las artes plásticas y la arquitectura, realizando espacios y volúmenes arquitectónicos inspirados en los principios compositivos del pintor Vicente Rojo.
En un terreno rectangular, se emplazó un cubo o “caja” de planta cuadrada de 10 x10m a doble altura, colocando en la parte superior de éste cubo un mezzanine como área de diseño. El material exterior de este volumen es de ladrillo aparente girado a 45 grados, alternándose en cada una de sus hiladas, creando así un paño ciego hacia el sur, el cual vibra constantemente por la iluminación que recibe. La fachada poniente es semejante a la del sur, salvo por una abertura en la unión con la losa que permite la entrada de la iluminación cálida, reflejándose en el plafón y la estructura. En la fachada norte se abre un gran ventanal hacia el jardín silvestre, mimetizándose estos manguetes con la esbeltez de los troncos de los árboles existentes.
En la parte interior del estudio se diseñó una estructura metálica con una viga de acero en diagonal, de la cual se derivan ménsulas del mismo material que soportan la losa de concreto. Esta diagonal genera una tensión interna en este espacio de doble altura rompiendo la ortogonalidad reticulada de la planta.
Dada la ubicación del predio frente a una plaza, se decidió aprovechar la azotea como jardín, para gozar la vista de las copas de los árboles.
Para subir a la azotea se diseñó una escalera adosada al muro de colindancia oriente que, recortando su alfarda en forma de greca progresivamente lográndose un objeto escultórico.