INTERLUDIO 26

INTERLUDIOS DE ESTUDIO

PEDRO REYES Y CARLA FERNÁNDEZ

¿Cómo influencia el espacio arquitectónico a la producción artística y viceversa? Ésta es la pregunta que se pretende indagar a través de una serie de visitas a casas y estudios de artistas relevantes en el entorno mexicano. Son objeto de esta investigación las conexiones que se producen entre un contexto espacial y sensorial —visual, sonoro, material— y la obra que se concibe o se realiza en él. Se profundizará en la discusión a lo largo de varios meses, al adentrarnos en la atmósfera de creación de ciertos autores clave. Cada evento se configura literalmente in situ con un carácter específico que deriva de la personalidad del espacio que se visita y de la persona que lo habita.
Así, este ciclo conecta conceptualmente los tradicionales viajes de estudio de los arquitectos modernos a obras emblemáticas de la antigüedad con la actual práctica de los studio visits.

El pasado jueves 31 de marzo tuvo lugar la segunda visita del ciclo Interludios de Estudio en la Casa de Pedro Reyes y Carla Fernández en el barrio de Coyoacán.

Casa Pedro Reyes y Carla Fernández

Pedro Reyes

Al vender nuestra casa en la Colonia Roma, buscábamos un espacio más amplio y encontramos una casa construida por un ingeniero en 1986, un año después del temblor del 85. En los años ochenta se solían hacer construcciones de gran tamaño, sobretodo en el sur de la ciudad y otros suburbios. Es interesante que este tipo de casas en cualquier otro barrio ya hubiera sido demolida para construir una torre de departamentos, sin embargo, Coyoacán, por su carácter histórico tiene un código de construcción que no permite hacer edificaciones de más de dos niveles ni subdividir el terreno para hacer varias casas. Por este motivo la casa estaba muy castigada y llevaba tiempo en el mercado sin que a nadie le interesara comprarla.

Demolimos una parte y construimos muchas otras. Llevamos dos años habitando la casa al mismo tiempo que transformándola con un pequeño grupo de talentosos albañiles. El piso de pizarra es un ejemplo de esto, nos tardamos un año en terminar un elaborado rompecabezas pétreo con juntas milimétricas. Sería imposible pensar en un trabajo así en Estados Unidos o Europa, donde todo lo resuelven con tecnología. México tiene una tradición de talla en piedra que se remonta miles de años y continúa viva y vigorosa. Una referencia importante para nosotros fue el Museo Anahuacalli, que es una apoteosis de esa arquitectura telúrica. Otros elementos de piedra pueden observarse en el baño de la recámara principal en el cual el lavabo y la tina fueron tallados en piezas monolíticas de recinto. En la tina se ha conservado la forma original de la piedra. El espacio es en sí una escultura habitable, por lo que evita el uso de elementos prefabricados, de forma que incluso la grifería está también tallada en piedra ex profeso.

Para los muros de bloques de concreto, inventamos una técnica que consiste en aplicar una lechada de cemento a cada uno de los bloques antes de levantar los muros. De esta forma, se le quita lo rústico al acabado de los blocks y queda una superficie tersa. En otros muros usamos un colado con un agregado de granzón que martelinamos al estilo brutalista de los años setenta. En realidad, muchas de las intervenciones en la casa ni siquiera pasaron por una fase de dibujo. Fueron trazadas directamente en la pared y luego traducidas a maquetas de cartón escala 1:1 que construimos en el espacio y, posteriormente, fueron realizadas por nuestros albañiles. Una de las mayores modificaciones fue cubrir una alberca interior en la zona que ahora ocupa la pirámide. Usamos el vacío de la alberca para crear una cisterna que colecta agua de lluvia y así no tenemos que usar agua potable para regar el jardín. La pirámide que alberga dos estudios es un zigurat que remite a las soluciones progresivas de Sol LeWitt o Mathias Goeritz.

La biblioteca es el corazón de la casa y dado que el espacio ya existía pero el muro no tenía la capacidad de carga para el volumen de libros que queríamos acomodar, trabajamos con un ingeniero para desarrollar unas estanterías de concreto colado. Éstas sirven a su vez como soporte para el mezanine cuyo barandal funciona como una gran trabe que descansa en la escalera. Posiblemente en otro país no se podrían hacer escalones en voladizo como los que tenemos aquí, pero éste era un elemento escultórico que nos interesaba mucho. Muchos de los muebles son diseños hechos en casa, como es el caso de la lámpara que está basada en el principio de tensegridad de Buckminster Fuller y Kenneth Snelson. Está realizada con tubos de cobre y cordón eléctrico de plancha. Así mismo, hay muebles como las mano-sillas talladas en madera, que son esculturas que ya existían antes y que hacen referencia a ciertos artistas de la modernidad como Pedro Friedeberg. En el caso del biombo que se encuentra actualmente en el solar, está fabricado con cubos de madera de un panel de Pedro Ramírez Vázquez del Museo Nacional de Antropología que fueron recuperados en el Mercado de la Lagunilla. No queremos concentrarnos mucho en la jardinería hasta terminar las áreas de taller que vamos a construir. Seguramente seguiremos incorporando elementos brutalistas del estilo moderno tardío con la calidez de los acabados artesanales y mezclando piezas de diseño de los años setenta y ochenta con elementos prehispánicos. Se hace así referencia a la característica fusión de pasado y futuro en el modernismo mexicano.