31 DE TRES: SAM AUINGER

INTERLUDIOS DE TRES

SAM AUINGER, PABLO KOBAYASHI Y PABLO PADILLA

El ciclo de Interludios de tres propone transformar el tradicional formato de conferencia en el que un ponente se enfrenta al público, en una estructura de conversación no jerárquica en la que al menos tres participantes están involucrados y se retroalimentan en tiempo real. Se pretende a su vez, explorar distintas disposiciones espaciales y programáticas que motiven dinámicas de discusión alternativas.
En ese sentido, LIGA quiere propiciar un formato inédito para cada edición con el objetivo de ampliar el espectro de posibilidades e involucrar a todos los presentes.

El pasado 10 de mayo como parte del proyecto de arte sonoro Entre Límites el Instituto Goethe en Ciudad de México y Proyectos Singuhr de Berlín, invitaron al compositor y artista sonoro Sam Auinger a realizar una residencia de investigación desde mediados de abril hasta mediados de mayo de 2016 en la Ciudad de México.
El primer evento de la serie Interludios de tres funciona como la culminación de esta estancia. Sam Auinger en conversación con el arquitecto Pablo Kobayashi y el compositor Pablo Padilla, hablará sobre su trabajo y realizará un concierto performático.
Esta actuación sirve a su vez de antesala a la sexta edición del festival elnicho dirigido por Eric Namour que nos acompaña en esta ocasión.

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Sam Auinger

La Arquitectura define el contexto sonoro.

Es cuestión de lo que nuestros espacios urbanos – y la forma en la que organizamos nuestras interacciones sociales y económicas dentro de este contexto- pueden ofrecer a nuestros sentidos.

Desde el Renacimiento hemos desarrollado una perspectiva (visual) en la cultura europea, un lenguaje que define nuestra forma de lidiar y comunicar imágenes e impresiones visuales. Sin embargo, no hemos desarrollado nada comparable para el mundo auditivo, nos hace falta el lenguaje para, por ejemplo, describir la compleja forma de los sonidos del ambiente urbano o lo que los sonidos provocan en nosotros, como experimentamos y percibimos un espacio, lugar o situación a través de ellos…

Los sonidos son ondas sonoras, vibraciones, no sólo los percibimos con nuestros oídos, el cuerpo entero es el que escucha. Nuestro cuerpo está lleno de cavidades que vibran con su propia frecuencia. Sentimos sonidos graves en el estómago y agudos en la parte superior del cráneo. En el intermedio, nos hemos hecho muy buenos para no escuchar conscientemente el rechinar de los frenos de los autobuses. Nuestro cerebro ha perfeccionado la habilidad de filtrar los sonidos y no escucharlos. Aun así, al observar más de cerca, nos damos cuenta de que nuestros cuerpos están reaccionando: Nos encogemos.

La arquitectura define nuestro contexto sonoro y nuestros eventos acústicos. Cada espacio construido le da color a los eventos acústicos a través de su forma y materialidad, y a través de la forma en la que refleja y resuena, reverbera y absorbe. La experiencia auditiva de cada sonido está relacionada con las características arquitectónicas del lugar en donde sucede. De hecho la planeación urbana también define la difusión dinámica y la fusión de todos los sonidos potenciales de la ciudad. El punto central de la planeación urbana auditiva recae en la atmósfera, en la mezcla potencial de muchas voces y las estructuras rítmicas de espacios urbanos más grandes.

Un tema de creciente interés público es la relación entre las ciudades y el ruido, en la actualidad existen mapas de ruido para la mayoría de las ciudades europeas y nadie puede negar que el ruido, especialmente el ruido generado por el tráfico, se ha convertido en un problema. Los acercamientos convencionales para encontrar soluciones para combatir el ruido, generalmente tienen un enfoque arquitectónico-acústico de naturaleza técnica, y se basan en mediciones y regulación en los niveles de ruido. La funcionalidad de estas prácticas y el razonamiento por detrás de ellas gira en torno a localizar problemas y estandarizar los datos obtenidos.

El descontento general con estos métodos comunes tanto entre los que resuelven el problema como entre los afectados tiene muchas causas. Los afectados sienten que son víctimas, mientras los que resuelven el problema, con sus técnicas convencionales de reducción de ruido y procedimientos, como las paredes y ventanas a prueba de sonido, tienen a su disposición métodos que son sólo parcialmente efectivos. Su arma más poderosa son los límites de velocidad (30km/h) y asfalto con reducción de ruido en las calles para disminuir los decibeles. Lo que se vuelve claro rápidamente es que para resolver adecuadamente los problemas de ruido es necesaria la participación de muchos campos de conocimientos más allá de la construcción acústica, diseño vial y urbano, comunicación, diseño, estética, psicología, sociología, política, economía, entre otros. Todos juegan un papel, así como la forma en la que la sociedad percibe el hábitat urbano.