LIGA 22: Axel Arañó/Cano Vera/DCPP/Iván Hernández/Tezontle
Exposiciones de un minuto
Junio, 2016
Durante un periodo de cuatro días, LIGA presentó una serie de exposiciones consecutivas de un solo minuto de duración dentro del espacio de la galería, inspirado en los One Minute Sculptures de Erwin Wurm. Cada una de estas exposiciones estuvo a cargo de una oficina mexicana.
Ludens
Iván Hernández trabajó durante un minuto rascando la pared, cual arqueólogo, descubriendo los rastros de capas de pintura para reflexionar sobre la memoria del espacio y todas sus transformaciones.
“La invitación a participar en la exposición llega como un reto: una intervención en un lapso tan sólo de un minuto. Mi única reacción es inmediata: responder con la misma brevedad. Una acción/reacción.
Dejar una breve huella, dibujar espacio en el espacio. Mejor aún, hacer evidente una característica espacial ya existente en el espacio; revelar un aspecto del espacio, hacer una ventana arqueológica, eliminar lo superficial, descubrir las capas que van formando una superficie. En ocasiones es más eficiente destruir que construir. Martillo y cincel Ejercer presión con el cuerpo sobre la arquitectura Incidir – incisión – cicatriz La ventana arqueológica resulta casi imperceptible.
La evidencia cae al piso: ahí queda la huella de un gesto más que de una acción.”
Cano Vera – Fetiche
La muestra de Cano Vera presentaba un pequeño recipiente con un botón de camisa, e iba acompañado de un texto que se podía leer en aproximadamente un minuto:
“Fetiche: m. Ídolo u objeto de culto al que se atribuyen poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos.
Botón de la manga izquierda de la camisa blanca utilizada por el arquitecto Enric Miralles una noche durante su estancia en la Ciudad de México, en octubre de 1994. El botón fue recolectado del interior de un cenicero de vidrio del bar del Hotel Camino Real, donde el ahora fallecido arquitecto se alojaba.
El botón cayó de manera accidental en una copa de gin-tonic, de la cual fue extraído con los dedos pulgar e índice del arquitecto colombiano Rogelio Salmona, que se encontraba departiendo con el catalán en aquella memorable velada, para posteriormente ser depositado en susodicho cenicero.”
Axel Arañó y César Martínez – Plomada plomeada
Unas líneas láser que definen la horizontalidad y la verticalidad en el espacio se hacen temporalmente visibles mediante el humo de unos buscapiés que activan el espacio.
“Intervención efímera y etérea que sucede en el aire, que consiste en definir dos planos perpendiculares a plomo y nivel respectivamente mediante luz y humo en movimiento. El humo ocupa la totalidad del espacio volumen de la sala y los planos lo dividen a manera de dos ejes cartesianos, arriba y abajo, y al lado derecho y otro izquierdo. La pólvora en los cohetes bailadores contribuye con la máquina de humo a llenar el espacio, dejando en los antepechos de las ventanas unas ligeras huellas de fuego, como testimonio mínimo de la acción. Puede plomearse con cualquier material; señalar una línea directa al centro de la Tierra puede lograrse con cualquier material colgado de un hilo, pero el plomo, por ser el metal más pesado, comparte su etimología con esta acción. Desde el principio, la vertical y la horizontal han sido determinantes en el desarrollo de la arquitectura.”
DCPP Arquitectos (Ahora PPAA)
En un performance que reflexiona sobre tiempo y espacio, cuatro personas dejan huella de su movimiento, goteando tinta negra sobre unas cartulinas colocadas en el piso:
“Buscamos redescubrir el entorno como relación íntima e individual con el sujeto que lo vive. Proponemos que el sujeto haga conciencia de su presencia en la realidad tempo-espacial, afectando la imagen del espacio de manera no intencional, convirtiéndose en agente manipulador del mismo. Reaccionará fuera de la dinámica cotidiana de estar en el espacio y lo percibirá de maneras distintas: tal vez consciente, tal vez alterado, tal vez estimulado. El sujeto reconoce su relación con el entorno a partir de su rastro en el mismo, la tinta negra.”
Tezontle – Adhoquismo
Lucas Cantú y Carlos Matos toman fragmentos de objetos de su labor cotidiana, piezas de maquetas, objetos encontrados, guijarros recogidos y los recompone en altares de un minuto, colocados en el piso de la galería.
“Principio de diseño basado en la improvisación cotidiana: una botella se convierte en candelabro; un diccionario se vuelve un tope de puerta o una piedra funge como pisa papeles. Simple y llanamente: trabajar con lo que hay. Exposiciones de un minuto. El título de la exposición invita a la inmediatez. Al reconfigurar la materia en forma de altar, se transmuta del caos al orden. Emergen diversas capas de información: la materia, el símbolo, la no-escala, la línea entre el orden de lo natural y el orden de lo fabricado. Altares de un minuto. Al principio sólo piedras y polvo. Y dos piedras hacen una línea donde quiera que estén. Y otra piedra fuera de línea hace un vértice donde quiera que esté. Y entonces llega el vértigo. Y en cada vértice, se construye un altar. Y así el vértigo se va.”