Foto: Arturo Arrieta
LIGA 42: Zócalo para Cosa Alguna
Gru.a (Brasil)
Hay más cosas en el Zócalo y Copacabana, Horacio, de las que sueña tu filosofía. Cito a Shakespeare para contemplar las relaciones entre estos dos inmensos espacios públicos en Ciudad de México y Río de Janeiro. La oficina brasileña gru.a reconoció las similitudes entre estos dos emblemáticos espacios públicos latinoamericanos como lugares de convergencia para las personas, de coexistencia para las diferencias, de disfrute y conflicto, de exacerbación de las necesidades cívicas, de manifestaciones de identidad colectiva, y de latencia y emergencia del espíritu de la época.
Notorias y notables, la Plaza de la Constitución y la playa de Copacabana son grandiosas en escala, pero en este pequeño espacio de 30 m² sus esencias fueron reveladas, contenidas y entrelazadas. Esto se materializa mediante un dispositivo sencillo para la congregación humana: una ducha pública – el chuveirão.
Gru.a reparó en los poderes gregarios de un elemento higiénico tan ordinario al leer un artículo periodístico de 1970, en el que los veraneantes afirmaban que las duchas de la playa de Copacabana eran usadas tanto por el expresidente democrático Juscelino Kubitschek como por los generales de la dictadura entonces en el poder en Brasil. Extraídas por bombas presurizadas, las aguas continúan brotando de las duchas de Copacabana, removiendo las arenas y cambiando su consistencia, lo que transforma gradualmente la topografía inestable de la superficie de un kilómetro de playa.
De estos cambios en el suelo surge una analogía con la plaza principal del centro histórico de la Ciudad de México. Su apodo deriva de una estructura oculta pero no suprimida: Zócalo se refiere al pedestal circular, de 8 metros de diámetro, concebido para un monumento en el siglo XIX pero nunca construido. Desde entonces, ese basamento ha permanecido enterrado bajo la Plaza de la Constitución. El nombre con el que la población se acostumbró a referirse a ese espacio público remite a algo que no se ve. Hasta que, durante un período de 2017, arqueólogos excavaron la tierra y desenterraron el propio zócalo.
Esta forma circular negativa fue apropiada en esta arquitectura-arqueología por gru.a: diseñaron una superficie destinada a ser continuamente removida por las aguas de este chuveirão. Esta ducha es la quintaesencia de la gambiarra brasileña o, utilizando la definición de Claude Lévi-Strauss, el artefacto de un bricoleur: aquel que “ejecuta una obra usando medios y recursos que denotan la ausencia de un plan preconcebido” y que “siempre se las arregla con […] residuos de construcciones y destrucciones previas.”